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Los Eudistas en Filipinas Un nuevo proyecto interprovincial |
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NACIMIENTO DE UN NUEVO PROYECTO INTERPROVINCIAL Para responder al deseo de las religiosas del Buen Pastor (De Angers) de la diócesis de Imus, el obispo, Monseñor Luis Antonio Tagle, ha invitado a los Eudistas a ir a trabajar a su diócesis. En el curso de una visita a nuestra casa general en Roma, Monseñor Tagle (o Chito, como se le llama habitualmente allá), ha invitado al padre Michel Gerard superior general a “venir a ver”. De esta forma pudo tener una primera mirada de las necesidades de la diócesis de Imus. Después de un encuentro con los miembros de su consejo, el Padre Michel Gérard señaló algunas de sus observaciones e impresiones sobre la solicitud, en vista de una implantación de los eudistas en Filipinas. La idea de un nuevo proyecto interprovincial les ha parecido de lo más oportuna. Esto, porque fue sugerido que la provincia de América del Norte se hiciera cargo y fuera “el agente principal”. Así, pudiera realizarse uno de los deseos señalados en la Asamblea general de Quito. PRIMER ENCUENTRO OFICIAL DEL TRIO FUNDADOR Los provinciales de las tres provincias más grandes se les invitó a solicitar a uno de sus padres con el fin de formar el primer trío fundador de esta nueva misión en Filipinas. Estos son los nombres de los tres eudistas designados para ir a trabajar en la diócesis de Imus: RONALD BAGLEY, de los Estados Unidos, quien tendrá el rol de superior de la comunidad y de persona de contacto con la diócesis; PEDRO MARCHAND, de la provincia de Francia y AMADEO PEDROZA, de la provincia de Colombia. Un primer encuentro oficial tuvo lugar en la casa general de roma el 30 de septiembre y 01 de octubre de 2005. Además de los tres cohermanos misioneros estaban presentes el padre Raymond Vaillancourt, superior provincial de América del Norte y Monseñor Tagle, quien estaba en Roma a propósito del Sínodo de los Obispos.
MONSEÑOR TAGLE PRESENTA SU DIOCESIS AL PRIMER EQUIPO Esta fue una buena ocasión para que cada uno de los cohermanos se presentaran entre sí y compartir las etapas de su formación, sus lugares de trabajo y sus experiencias. En Cuanto a Monseñor Tagle, les dio a conocer su diócesis. Fundada en 1961, esta nueva diócesis hizo parte de la arquidiócesis de Manille. Él es, de hecho, el cuarto obispo. Esta diócesis cuenta con 60 parroquias y aproximadamente 2.1 millones de católicos. 90 sacerdotes diocesanos están a su servicio. Cuenta también con un gran número de comunidades religiosas que en gran parte trabaja en la formación de sus miembros Muchos cambios se han producido en esta diócesis los últimos años. De un territorio rural donde la agricultura dominaba, la provincia de Cavite, que es el territorio geográfico de la diócesis, se ha industrializado. Una fuerte migración de personas buscando trabajo se ha producido; ella provenía de diferentes regiones de la Islas Filipinas. Y de esto ha resultado una fuerte presión para la diócesis, particularmente a nivel del ministerio junto a la gente más pobre. El obispo hizo enseguida una descripción de los diversos aspectos socio-económicos de la diócesis de Imus. La región del norte que comparte su frontera con la arquidiócesis de Manille es más populosa y muy industrializada, con todas las características de las grandes ciudades urbanas. La costa oeste de la diócesis está ocupada por las industrias de la pesca, desafortunadamente ella está todavía amenazada por la presencia de los barcos pesqueros venidos de otros países. No es fácil para los pescadores filipinos asegurarse un nivel de vida equitativo. La sección central de la diócesis ha devenido en una zona de desarrollo industrial. Muchas corporaciones multinacionales han establecido allí sus fábricas a fin de aprovechar el costo relativamente bajo de la mano de obra. El salario mínimo en las islas Filipinas es muy bajo, de suerte que incluso tomando en cuenta el estándar de vida de este país, es insuficiente para asegurar la subsistencia de una familia. La parte del sur de la diócesis ha permanecido más rural. Esta es la región alrededor de Tagaytay, donde se encuentra el Seminario Mayor diocesano. Esta es también la región donde las hermanas del Buen Pastor dirigen un centro de renovación espiritual. Muchas comunidades religiosas se encuentran allí con sus casas de formación. Después, monseñor Tagle nos ha presentado el proyecto de desarrollo de su diócesis comenzado en 1999. Este de hecho, es a baja escala como comienza, implicando a todas las parroquias y a mucha gente dentro de la diócesis. Como consecuencia se comprenderá fácilmente que esta misión pone el acento sobre cinco puntos de interés: Dios, el prójimo, la vida, la sociedad y la creación. A medida que este proyecto progresa, la diócesis ya ha identificado 22 campos de misión necesarios para hacer frente a las necesidades de una buena evangelización en estos lugares. Queda ahora preparar laicos para este ministerio. LUGARES DE INSERCIÓN DE LOS EUDISTAS Monseñor Tagle nos hizo conocer tres de los proyectos en los cuales le gustaría ver a los eudistas implicados: 1.- Colaborar en la obra de los seminarios diocesanos actuales: Allí existen dos. Uno para los seminaristas de Filosofía, situado en Imus. Éstos siguen los estudios en la Universidad de Manille. Pero la formación humana y espiritual es dada al interior del seminario. El otro seminario está situado en Tagaytay (cerca del lago Taal, donde se encuentra el centro de espiritualidad de las hermanas del Buen Pastor). Los seminaristas en teología siguen sus clases en la Escuela de Teología dirigida por los padres del Verbo divino. Antes de comenzar la teología, la diócesis ofrece un año de formación espiritual. Después de su segundo año de teología, los estudiantes tienen un año de pastoral a tiempo completo. Antes del diaconado, el joven debe recibir un tiempo de preparación especial. 2.- Formación permanente de sacerdotes. A causa de los numerosos desafíos que presenta una diócesis tan grande, y las nuevas prioridades identificados en el plan pastoral, la diócesis pone un acento muy particular en la formación permanente de sus sacerdotes. Será muy deseable que cada sacerdote pueda aprovechar un mes de formación cada año. El acento podría ser puesto sobre el plano humano, intelectual y espiritual. 3.- Formación de líderes laicos A causa del acento puesto sobre el rol de los encargados de los laicos en las 22 zonas de ministerio pastoral, la necesidad de un mayor número de laicos comprometidos se hace cada vez más urgente. Monseñor Tagle subraya que las dos primeras prioridades mencionadas anteriormente serían un buen punto de partida para los Eudistas. Es posible que después de un tiempo de inculturación y de aprendizaje de la lengua, la formación de los laicos comprometidos pueda serles confiada. Los intercambios con el obispo también han sido sobre los aspectos financieros del proyecto y sobre otras cuestiones prácticas. Muchos de estos puntos podrán ser precisados a medida que el proyecto avance. Por el momento es urgente establecer un protocolo de acuerdo entre los eudistas y la diócesis de Imus. En diciembre de 2005, el padre Bagley hará una visita de tres semanas en la diócesis de Imus. A él le será más fácil hacer una evaluación de la situación. Podrá también tomar parte en las fiestas del trigésimo aniversario del seminario diocesano de Tagaytay. LLEGADA DE LOS PRIMEROS MIEMBROS DEL EQUIPO La llegada de los primeros miembros del equipo a la diócesis de Imus se hará a partir de la primavera de 2006. El padre Amadeo Pedroza será el primero en llegar, seguido del padre Bagley al final de abril. En cuanto al padre Pedro Marchand, llegará en septiembre. Este proyecto presenta por lo tanto un nuevo desafío y una nueva oportunidad para los eudistas, ya que se trata de comenzar un nuevo trabajo en un nuevo país y un nuevo continente. No es fácil adaptarse a un nuevo país con su cultura y su lengua. La pobreza de esta región presentará también un serio desafío. Juan Eudes intentó en otro tiempo enviar unos padres a Asia, pero sin éxitos. Los eudistas tienen hoy la suerte de realizar el sueño de su fundador. Este es un país donde la fe católica es muy viva y vibrante. Aproximadamente 75% de la población es practicante y asiste a la misa cada domingo. Este país continúa estimulando y sosteniendo las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa. Esto es un buen augurio para un futuro desarrollo de los eudistas en esta región. La misión que les ha sido confiada por Monseñor Chito es de hecho en la línea de la “formación de buenos obreros del evangelio”. El obispo ha demostrado una gran apertura al carisma y a la espiritualidad que los eudistas pueden aportar. Él les asegura su apoyo y su entera colaboración. El equipo ha quedado muy bien impresionado por su acogida, su preocupación por los pobres y su actitud sencilla y cordial. Pueda san Juan Eudes, gran sacerdote misionero, guiarnos en esta nueva misión. Que la Virgen María, madre de nuestro Salvador, cubra a estos nuevos misioneros en el amor y la protección de su corazón.
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